La nutricionista Julieta Río, del Congreso Argentino de Nutrición, alertó que uno de cada dos niños sufre malnutrición, con déficit de calcio, fibra y vitaminas esenciales que afectan su crecimiento y desarrollo.
En Argentina, uno de cada dos niños enfrenta algún tipo de malnutrición, ya sea por déficit o exceso de ciertos alimentos. Según especialistas, lo que más preocupa es la falta de calcio, fibra y vitaminas A, C y D, fundamentales para el desarrollo físico y cognitivo de los más pequeños.
Estos datos se discutieron en el reciente Congreso Argentino de Nutrición, realizado en Buenos Aires, donde profesionales destacaron la importancia de garantizar una alimentación completa y equilibrada desde la infancia.
La nutricionista y docente universitaria Julieta Río, quien participó del congreso, explicó que la malnutrición no siempre está relacionada con la falta de comida. “Muchas veces los niños tienen acceso a alimentos, pero la calidad de la dieta no es adecuada. Se consumen ultraprocesados, pan y fiambres en exceso, mientras que faltan frutas, verduras y lácteos”, señaló.
Otro tema relevante abordado en el Congreso fueron las dietas restrictivas. Los especialistas alertan sobre la eliminación de grupos completos de alimentos, como lácteos, carnes o gluten, sin indicación médica. Estas restricciones, muy comunes en ciertas modas o recomendaciones de redes sociales, pueden generar déficit de nutrientes esenciales en los niños. “Una dieta vegetariana puede ser saludable, pero siempre bajo supervisión profesional y con suplementación adecuada, por ejemplo con vitamina B12”, aclaró Río.
La profesional destacó que la falta de calcio, hierro y vitaminas repercute en el crecimiento, el rendimiento escolar y el nivel de energía de los niños. La anemia por déficit de hierro y los problemas relacionados con la vitamina C y D son cada vez más frecuentes, incluso en contextos donde los niños tienen acceso a alimentos variados.
Además, la especialista subrayó la importancia de la educación nutricional desde los colegios, involucrando tanto a los niños como a sus familias. “Los hábitos se construyen desde pequeños y los padres son quienes deciden qué comen sus hijos. Es fundamental guiarlos para que puedan ofrecer una alimentación equilibrada”, indicó.
Recomendaciones para una alimentación saludable:
- Desayuno completo: incluir hidratos de carbono, proteínas y frutas.
- Almuerzo y cena equilibrados: combinar proteínas, carbohidratos y fibra de frutas y verduras.
- Hidratación adecuada: preferir agua en lugar de bebidas azucaradas o té.
- Actividad física diaria: ayuda a la absorción de vitamina D y al desarrollo general.
- Sueño suficiente: entre 8 y 10 horas según la edad del niño.
- Evitar pantallas durante las comidas y al dormir para promover hábitos saludables.
Julieta Río enfatizó que la clave para reducir la malnutrición está en una alimentación variada, completa y equilibrada, acompañada de educación, orientación profesional y políticas públicas que promuevan hábitos saludables desde la infancia.