“Maca sembró esto en mí y yo lo estoy cumpliendo”: perdió a su hija y creó una fundación para transformar el dolor en solidaridad

“Maca sembró esto en mí y yo lo estoy cumpliendo”: perdió a su hija y creó una fundación para transformar el dolor en solidaridad

Solidaridad

La Asociación Maca Resiliencia nació en Rivadavia a partir del legado de María Macarena Ropero y transforma el dolor de su familia en acompañamiento solidario para personas con cáncer que no cuentan con recursos para sostener sus tratamientos.

La historia de Maca es resiliencia. De ese legado nació la Asociación Maca Resiliencia, un espacio solidario creado en Rivadavia por Rosana Ropero para acompañar a personas que atraviesan el cáncer y no cuentan con los recursos necesarios para sostener sus tratamientos.

Maca era María Macarena Ropero, una joven de 29 años, profesora de Lengua y Literatura, sociable, solidaria y profundamente empática. Durante cuatro años y medio convivió con el cáncer, una enfermedad que enfrentó con una fortaleza que marcó a todos los que la rodeaban. En uno de los períodos en los que su salud le dio una tregua, decidió tatuarse una frase que resumía su manera de vivir: “Maca es resiliencia”. Esa convicción fue la que sostuvo hasta el final y la que hoy impulsa a su madre a transformar el dolor en ayuda concreta.

“Ella siempre miraba al costado, incluso estando enferma”, recuerda Rosana. Durante los viajes desde Rivadavia a Mendoza para realizar quimioterapia y radioterapia, Maca se preocupaba por otros pacientes que veía solos, sin recursos o sin contención. Fue en esos trayectos donde comenzó a gestarse el sueño de crear una asociación que pudiera acompañar a quienes atravesaban la misma situación.

La enfermedad no solo implicó tratamientos médicos, sino también gastos constantes en medicamentos, traslados, alimentación y cuidados especiales. Esa realidad, que Maca conoció de primera mano, es la que hoy busca aliviar la Asociación Maca Resiliencia. El objetivo es claro: brindar apoyo económico, social y emocional a personas con cáncer, especialmente a quienes viven en distritos alejados como Reducción, Libertad, Campamento o Mundo Nuevo, y deben viajar largas distancias para atenderse.

La asociación es reciente y funciona gracias a la colaboración voluntaria de vecinos que aportan una cuota mensual o realizan donaciones. Con esos fondos se ayuda a cubrir pasajes, combustible, pañales, medicamentos y otras necesidades urgentes que muchas veces las obras sociales no cubren o demoran en entregar. Además, Rosana suele difundir la disponibilidad de remedios donados para que lleguen a quienes realmente los necesitan.

Aunque todavía no cuentan con una sede física, el proyecto sigue creciendo. Entre los planes a futuro están la creación de talleres de yoga, pintura y contención emocional, entendiendo que el acompañamiento psicológico también es una parte clave del tratamiento. El anhelo mayor es lograr un espacio propio y un vehículo que permita trasladar a pacientes con movilidad reducida hasta los centros de salud.

“Maca sembró esto en mí y yo lo estoy cumpliendo”, afirma Rosana, quien destaca que la asociación no solo brinda ayuda material, sino también un sostén humano para quienes sienten que no pueden seguir. La invitación es a no bajar los brazos y a seguir luchando, tal como lo hizo Maca.

Quienes deseen colaborar o comunicarse con la Asociación Maca Resiliencia pueden hacerlo a través del teléfono 263-4288-763. La convocatoria es abierta a toda la comunidad para que el legado de Maca continúe transformándose en solidaridad y acompañamiento.

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