Tras una denuncia, la Municipalidad obligó a retirar a Juan, el pato que acompañaba a Margarita en su puesto de flores en el centro mendocino. La comunidad juntó firmas y presentó un descargo para revertir la medida.
Margarita Flores, conocida por su puesto de flores y por convivir con un pato llamado Juan, atraviesa días difíciles tras recibir una orden municipal que la obligó a retirar al animal del lugar.
Juan no era un pato cualquiera. Desde que tenía apenas un mes de vida, se convirtió en parte de la rutina del puesto, caminando libremente entre clientes y turistas. “Me lo sacaron como si fuera parte de mi familia. Él nunca molestó a nadie”, expresó Margarita, visiblemente emocionada.
La decisión de la Municipalidad, basada en una ordenanza local, fue tomada luego de una denuncia que alertó sobre la presencia del pato en el espacio público. En consecuencia, Margarita tuvo que trasladarlo a otra vivienda donde, según relata, el animal sufre al estar encerrado en una jaula durante su ausencia laboral.
“Durante el fin de semana me lo llevé al salón, caminaba contento. Pero el lunes, cuando tuve que dejarlo encerrado, gritaba como diciendo ‘llévame’”, cuenta.
Ante esta situación, vecinos y personas que frecuentan la Ciudad comenzaron una campaña de recolección de firmas para pedir el regreso de Juan al puesto. “Ya tenemos dos cuadernos llenos. Viene gente de todos lados a firmar. Me dicen: ‘Vine solo para apoyarte, ojalá vuelva Juan’”, agradece Margarita.
Además de la movilización ciudadana, se presentó un descargo formal ante la Municipalidad con el acompañamiento del abogado Óscar Mellado, especialista en derechos de los animales.
“Nuestro planteo es que se reconsidere la resolución. Estamos hablando de seres sintientes, sujetos de derecho. Hay que poner el foco en su bienestar”, explicó Mellado, quien también destacó que el pato ya estaba adaptado al entorno y no representaba un peligro ni un problema para la comunidad.
Consultado sobre si sería mejor trasladarlo a una granja o santuario, el abogado fue contundente: “En este caso, su hábitat es este. Aquí ha crecido, se ha ambientado. Sacarlo sería perjudicial para él”.
Mientras tanto, la familia de Juan espera una resolución favorable por parte del municipio. “No me queda otra que esperar. La gente me pregunta todos los días por él, y yo también lo extraño”, cierra Margarita.