La obra atraviesa una nueva etapa de construcción y tendrá un diseño inspirado en una paloma en vuelo. El espacio busca convertirse en un lugar de encuentro para quienes quieran rezar por sus seres queridos.
La construcción del cinerario del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en El Challao, continúa avanzando y ya atraviesa una nueva etapa de trabajos.
La obra busca convertirse en un espacio de oración y recuerdo para las familias que quieran depositar allí las cenizas de sus seres queridos.
Desde el santuario explicaron que el sentido de este lugar está vinculado con la fe católica y la esperanza en la vida eterna. “Nosotros los católicos creemos en las palabras de Jesús: el que se alimenta de mí tendrá la vida eterna, no morirá para siempre”, señalaron.
En ese marco, remarcaron que el objetivo es ofrecer un espacio donde las familias puedan acercarse a rezar por quienes fallecieron. “Traemos a nuestros seres queridos a un lugar donde se ora por ellos”, expresaron.
Uno de los aspectos más llamativos de la obra es su diseño: la estructura representa una paloma elevándose, un símbolo asociado a la paz y la trascendencia espiritual. Actualmente, los trabajos avanzan sobre la parte superior de la construcción. “Se alcanza a ver el triángulo final, que sería la parte del pico y de la cabecita. En esta etapa se han hecho las alas y se va a techar”, explicaron durante la recorrida por el lugar.
La construcción comenzó antes de la pandemia y se desarrolló en distintas etapas. Primero se realizaron los recintos donde se colocarán las urnas, luego se avanzó con la cobertura y el contrapiso, y ahora se trabaja en la terminación de la estructura.
El proyecto fue diseñado por el arquitecto Am Primo, quien también estuvo a cargo del templo principal del santuario. Según explicaron, la obra cuenta con una estructura metálica que refleja la impronta del profesional.
El cinerario tendrá un altar donde se celebrarán misas y responsos por las personas cuyas cenizas sean depositadas allí. “Este es el lugar donde se celebra la misa y luego el responso, donde se ora especialmente con los nombres de las familias”, explicaron desde el santuario.
La construcción está conformada por cuatro recintos de importantes dimensiones y con varios metros de profundidad, preparados para recibir numerosas urnas. “Son cuatro recintos de unos seis u ocho metros. Son muchas urnas porque esto ya está funcionando desde antes de la pandemia”, detallaron.
El espacio busca brindar un lugar permanente de oración para quienes quieran mantener un vínculo espiritual con sus familiares fallecidos.
Desde el santuario destacaron que el avance de la construcción fue posible gracias al acompañamiento de los fieles mendocinos. “La fe de los mendocinos es lo que ha construido todo esto que vemos”, afirmaron, y remarcaron que la mayor parte de la obra se realizó con donaciones de la comunidad.
“No hemos recibido ayuda salvo alguna que otra fuera de las donaciones grandes y pequeñas cotidianas del pueblo de Mendoza”, explicaron.