Vecinos de la zona de Paso de los Patos y Aguado aseguran que llevan más de cuatro meses sin luminarias. Denuncian robos, calles oscuras y temor diario entre quienes deben caminar por la zona.
Un robo ocurrido durante la madrugada del viernes dejó sin gas a una escuela ubicada sobre calle Zuviría, en la zona de Paso de los Patos y Aguado, en Las Heras, y obligó a suspender las clases durante parte de la mañana.
Delincuentes sustrajeron un pequeño tramo de cobre del medidor de gas del establecimiento, lo que provocó la interrupción del servicio y complicó el funcionamiento normal de la escuela hasta que personal de Infraestructura de la DGE realizó las reparaciones correspondientes.
El episodio generó preocupación entre vecinos y familias de la comunidad educativa, quienes además denunciaron problemas de iluminación e inseguridad en los alrededores de la institución.
Raúl, vecino del barrio, aseguró que la zona presenta problemas de iluminación desde hace meses. “Está todo muy oscuro. Los reflectores no funcionan y esa calle prácticamente no tiene luminaria”, contó.
También afirmó que docentes y estudiantes deben atravesar sectores sin iluminación para ingresar a la escuela. “Las maestras se bajan del colectivo y tienen que caminar varias cuadras en la oscuridad. Hace un tiempo hubo robos”, dijo.
Sobre el hecho ocurrido el viernes, explicó que fue detectado al comenzar la jornada escolar. “Cuando llegamos vimos que no había gas porque se habían robado un pedacito de cobre. Después vino gente de Infraestructura y lo arreglaron”, detalló.
Otra vecina sostuvo que el problema comenzó tras el fuerte viento Zonda registrado meses atrás. “Estamos sin luz desde enero. Se cayeron postes, sacaron las luminarias y nunca más volvieron a colocarlas”, afirmó.
La mujer señaló que los vecinos debieron colocar luces en las fachadas de sus viviendas para intentar iluminar parte de la cuadra. “Es una penumbra total. Lo más preocupante es la escuela y los chicos que pasan por acá todos los días”, expresó.
Además, reclamó por la falta de mantenimiento en árboles y espacios públicos. “Tenemos árboles quebrados y tampoco vienen a retirarlos”, agregó.
Una mujer que lleva diariamente a su nieto a la escuela aseguró que las familias viven con temor por la inseguridad en la zona. “Las madres salen temprano con los chicos y tienen miedo porque está todo oscuro. Ya hubo robos de celulares y otros hechos”, contó.
Otra vecina afirmó que los reclamos se repiten desde hace meses sin respuestas. “No tenemos respuestas ni por las luces ni por los árboles. Lo único que hacemos es caminar rápido porque acá hay mucha inseguridad”, señaló.
La dueña de un kiosco cercano también describió el clima de preocupación que existe en el barrio. “Yo abro temprano y antes de salir miro por la ventana para ver si hay alguien afuera. Vivimos con miedo”, expresó.