Tras el impacto causado por la adolescente de 14 años que ingresó armada y generó pánico en la Escuela Marcelino Blanco de La Paz, la comunidad educativa avanza con programas de contención emocional, refuerzo de seguridad y escolaridad protegida. El testimonio de los vecinos.
La Escuela Marcelino Blanco de La Paz atraviesa un proceso de reconstrucción emocional tras el impactante episodio del 10 de septiembre, cuando una alumna de 14 años ingresó armada al establecimiento y desató pánico entre estudiantes y docentes. El incidente, que se extendió por más de cinco horas de negociación, obligó a evacuar las aulas y activar un operativo policial sin precedentes en la zona. Hoy, a dos semanas del hecho, la comunidad educativa se encuentra en una etapa de contención y acompañamiento psicológico, con clases transformadas en espacios de reflexión.
De acuerdo con fuentes judiciales, la menor fue declarada inimputable por su edad y quedó bajo contención psiquiátrica y custodia de un familiar distinto a sus padres. Además, continuará su escolaridad bajo la modalidad protegida, en un esquema diseñado para garantizar su educación y seguridad.
La Dirección General de Escuelas dispuso un operativo integral de contención emocional para alumnos, docentes y familias. Psicólogos, orientadores y preceptores trabajan con talleres y charlas para mitigar el impacto del suceso. “Los chicos se sienten más tranquilos y contenidos. Incluso la asistencia a clases se ha mantenido estable y en algunos casos superó las expectativas”, explicaron padres en diálogo con Noticiero 9.
En la escuela, la seguridad fue reforzada con presencia policial y protocolos más estrictos para ingresos y retiros de alumnos. La comunidad educativa, aunque conmocionada, celebra que poco a poco las actividades se normalicen: esta semana incluso se realizó el festejo del Día del Estudiante como un gesto de resiliencia.
Desde el ámbito educativo remarcan que la prioridad es restablecer la confianza y fortalecer los mecanismos preventivos, para que hechos similares no se repitan. Las autoridades insisten en que el acompañamiento emocional a niños y adolescentes será sostenido en el tiempo, mientras se evalúa el futuro educativo de la alumna involucrada.