Con una misa, este martes 25, comienzan oficialmente las celebraciones por los 100 años del Santuario de la Virgen de Lourdes en El Challao, un espacio emblemático de fe mendocina que recibirá un año completo de actividades, peregrinaciones y encuentros espirituales.
Los festejos por el centenario del Santuario de la Virgen de Lourdes en El Challao comenzaron esta semana con la apertura de un año histórico para la comunidad católica de Mendoza. La ceremonia inaugural se realizará este martes 25 a las 19.30, dando inicio a un calendario de actividades que se extenderá durante los próximos 12 meses.
La historia del santuario se remonta a los años 20, cuando Emperatriz González de Ortiz junto a sus hijas subía al cerro para rezar el rosario. Fue una de ellas quien propuso colocar allí una imagen de la Virgen. Ese gesto sencillo, impulsado por la fe, dio origen a uno de los puntos religiosos más importantes de la provincia.
“Esta es una historia de fe, de confianza en Dios y en María. Estas mujeres quisieron que la Madre del Señor se estableciera acá, y la Virgen bendice desde aquí a todo el pueblo de Mendoza”, recordó uno de los sacerdotes claretianos que custodian el lugar y recalcó que todo el lugar es obra de la generocidad de los mendocinos.

Con el paso del tiempo, la antigua gruta de rocas se transformó primero en una pequeña capilla y, más tarde, gracias a la colaboración de los mendocinos y la donación del terreno de Frank Romero Day, en el santuario amplio y moderno que hoy recibe a miles de fieles.
Cada 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes, el santuario se convierte en un gigantesco punto de peregrinación. Se estima que entre 200.000 y 300.000 personas recorren el camino desde los Portones del Parque General San Martín hasta la gruta para agradecer, pedir salud, trabajo o renovar promesas.
La tradición también recuerda la aparición del agua en la zona, un hecho considerado milagroso. Según relatan los sacerdotes, cuando las primeras feligresas propusieron construir un templo por la cantidad de gente que asistía, el cura de la época respondió: “Recen a la Virgen para que nos dé el agua”. Días después, al excavar con picos y palas, brotó una vertiente que permitió continuar con la obra. Esa antigua fuente aún se conserva como símbolo de esperanza y recalcaron que “la Virgen siempre está ligada al agua de la vida”.

Con el inicio del año jubilar, el santuario espera recibir miles de visitantes en una agenda que incluirá encuentros comunitarios, misas especiales, actividades culturales y peregrinaciones. Para los fieles, será un tiempo de agradecimiento y reflexión en uno de los rincones más emblemáticos de la espiritualidad mendocina.
Hoy, el Santuario de la Virgen de Lourdes en El Challao continúa siendo un lugar de encuentro y devoción, un sitio “más cerca del cielo”, como lo describen los peregrinos que cada año llenan sus senderos de oración y gratitud.