Argentina, entre los países con más casos de trastornos alimentarios: preocupa el aumento en niños y adolescentes

Argentina, entre los países con más casos de trastornos alimentarios: preocupa el aumento en niños y adolescentes

Salud

Los especialistas advierten que los trastornos alimentarios crecen en el país, cada vez aparecen a edades más tempranas y las redes sociales tienen un fuerte impacto. Cuáles son las señales de alerta y por qué el diagnóstico precoz resulta fundamental.

Los trastornos alimentarios se convirtieron en una de las principales preocupaciones en materia de salud mental en Argentina. Especialistas alertan que el país registra uno de los índices más altos del mundo y que, tras la pandemia, los casos aumentaron de manera sostenida, especialmente entre niños, adolescentes y jóvenes. Aunque se trata de una problemática de origen multifactorial, psicólogos y profesionales de la salud coinciden en que la creciente exposición a las redes sociales, los ideales estéticos irreales y la presión por alcanzar determinados cuerpos influyen cada vez más en la aparición de estas enfermedades.

Además, advierten que muchos casos permanecen ocultos, por lo que la cantidad de personas afectadas podría ser superior a la reflejada por las estadísticas oficiales.

Argentina, entre los países con más trastornos alimentarios

De acuerdo con especialistas en salud mental, Argentina ocupa uno de los primeros lugares a nivel mundial en prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), solo por detrás de Japón.

Actualmente, se estima que entre el 10% y el 15% de la población presenta algún tipo de trastorno alimentario o conductas de riesgo relacionadas con la alimentación. Los profesionales remarcan que estas cifras podrían ser aún mayores debido a que muchas personas no consultan o reciben un diagnóstico formal.

Por qué aumentan los trastornos alimentarios

Los especialistas explican que no existe una única causa que explique el crecimiento de estos cuadros. Sin embargo, sostienen que las redes sociales ocupan un lugar central en este fenómeno debido a la exposición constante a mensajes que promueven la delgadez, cuerpos irreales editados con filtros y estilos de vida difíciles de alcanzar.

A esto se suman otros factores como:

  • Presión social por la imagen corporal.
  • Baja autoestima.
  • Exigencias personales elevadas.
  • Factores familiares y emocionales.
  • Consecuencias psicológicas derivadas de la pandemia.

Según los profesionales, esta combinación genera un impacto directo en la relación que muchas personas desarrollan con la comida y con su propio cuerpo.

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la disminución en la edad de aparición de estos trastornos. Mientras que hace algunos años los primeros síntomas solían presentarse alrededor de los 15 o 16 años, hoy comienzan a detectarse en chicos de apenas 10, 11 o 12 años.

Cuáles son los trastornos alimentarios más frecuentes

Los especialistas distinguen tres cuadros principales.

Anorexia nerviosa

La anorexia se caracteriza por una restricción extrema en la alimentación motivada por el miedo intenso a aumentar de peso.

Generalmente está acompañada por una alteración en la percepción de la imagen corporal, ya que la persona suele verse con sobrepeso aunque tenga un peso muy por debajo de lo saludable.

Bulimia nerviosa

La bulimia combina episodios de ingesta excesiva de alimentos con una profunda sensación de culpa. Luego de esos atracones aparecen conductas compensatorias como:

  • Vómitos provocados.
  • Uso de laxantes.
  • Ejercicio físico excesivo.
  • Ayunos prolongados.

Trastorno por atracón

El trastorno por atracón es uno de los menos visibles. Consiste en consumir grandes cantidades de comida en poco tiempo, generalmente en soledad, acompañado de sentimientos de culpa, vergüenza o angustia. A diferencia de la bulimia, no existen conductas compensatorias posteriores.

Qué señales deben observar los padres

Los psicólogos destacan que la familia cumple un rol clave en la prevención. Entre las principales señales de alerta se encuentran:

  • Cambios bruscos en la alimentación.
  • Aislamiento social.
  • Obsesión por el peso o la imagen corporal.
  • Conteo permanente de calorías.
  • Exceso de actividad física.
  • Levantarse al baño inmediatamente después de comer.
  • Comentarios negativos sobre el propio cuerpo o el de otras personas.

También recomiendan prestar atención a la manera en que niños y adolescentes hablan sobre sí mismos, ya que los discursos excesivamente críticos o perfeccionistas pueden reflejar un sufrimiento emocional.

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