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Aprender a manejar en Mendoza: cuánto cuesta el curso y cuántas clases se necesitan

Aprender a manejar en Mendoza: cuánto cuesta el curso y cuántas clases se necesitan

Mendoza

Para quienes buscan sacar la licencia por primera vez, el proceso combina clases teóricas, evaluaciones y prácticas de manejo. Los instructores explican qué se aprende, cuántas clases hacen falta y cuánto cuesta prepararse.

Aprender a manejar implica bastante más que sentarse frente al volante y aprender a mover un auto. Para quienes buscan obtener la licencia de conducir por primera vez en Mendoza, el proceso incluye una instancia teórica, evaluaciones y una etapa práctica que, para quienes comienzan desde cero, contempla 11 clases.

Néstor Fernández, instructor de manejo, explicó que para acceder a la categoría particular primero se deben completar cuatro clases teóricas de una hora y 45 minutos cada una. “Se ven temas como el manejo defensivo, la Ley de Tránsito de la provincia de Mendoza, los capítulos más importantes: adelantamiento, giros, estacionamiento, prioridades de paso”, detalló.

También se incorporan algunos contenidos de la normativa nacional. Una vez terminadas las cuatro jornadas, el alumno debe rendir un examen global sobre las unidades estudiadas y luego otro específico sobre señales de tránsito.

La práctica no se limita a aprender a mover el auto o utilizar los cambios. Uno de los objetivos es que el alumno pueda incorporar referencias y maniobras que después deberá resolver en la calle.

Marcelo Aguirre, también instructor, señaló que durante las clases se trabaja en cuestiones como el estacionamiento y el cálculo de las dimensiones del vehículo. “La idea es que los chicos vayan aprendiendo el tema: el estacionamiento, a dimensionar el vehículo, saber qué hacer en el momento de que les toque dónde frenar, buscar referencias”, explicó.

La formación también incluye situaciones más específicas de la circulación cotidiana. “Se les enseña a circular en la calle, a defenderse, a saber sacar un vehículo, a doblar, a sacarlo de una pendiente”, agregó Aguirre.

El manejo defensivo ocupa otro lugar importante dentro de las prácticas, con ejercicios destinados a que el alumno pueda reaccionar ante distintas situaciones sin depender permanentemente de las indicaciones del instructor.

El valor del curso depende de cada escuela y de la modalidad de enseñanza. En uno de los centros de manejo, el curso para una persona que parte desde cero cuesta $450.000.

Los vehículos utilizados para las prácticas cuentan además con doble comando, un sistema que permite al instructor intervenir si aparece una situación de riesgo.

“Funciona mediante un pedal que uno acciona en momentos de emergencias, por ejemplo, si se está por producir un accidente. El instructor lo acciona para evitar ese mismo accidente”, explicó Erick, instructor de manejo.

De esta manera, el segundo pedal de freno permite que quien acompaña al alumno pueda intervenir durante una maniobra cuando sea necesario.

No tener un vehículo propio es una de las dificultades que enfrentan algunas personas que están aprendiendo. En esos casos, las clases permiten sumar horas de práctica que después pueden complementarse con autos prestados por familiares o conocidos.

Fabián, uno de los alumnos, contó que comenzó de esa manera: “Yo no tengo auto, así que vengo a practicar acá”.

Las experiencias de quienes aprendieron hace décadas son bastante diferentes al esquema actual. Uno de los conductores recordó que su padre, que era policía en la zona de Malargüe, fue quien le enseñó, aunque la evaluación práctica tuvo un escenario particular. “Aprendí a manejar en un Citroën 12B que tenía mi papá”, recordó.

Otro mendocino contó que su padre les enseñó a manejar a él y a su hermana mayor durante la misma tarde. “Me enseñó mi viejo a mí y a mi hermana mayor la misma tarde. Por suerte no me costó mucho”, relató.

También hubo casos en los que saber manejar no alcanzó para aprobar el examen. Una mujer contó que llegó a presentarse tres veces para obtener el carnet. “Sabía manejar, pero cuando daba el escrito lo desaprobaba. Fui tres veces a sacar el carnet, las tres veces me desaprobaron”, relató.

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