Chacras de Coria, Puente de Hierro, Corralitos y distintos sectores de la precordillera presentan características que pueden favorecer inundaciones y aluviones durante tormentas intensas. Un geólogo de la UNCuyo explicó cuáles son los puntos de mayor riesgo y qué precauciones deben tomar los mendocinos.
La posibilidad de que el fenómeno climático conocido como Súper Niño genere episodios de lluvias intensas mantiene en alerta a Mendoza y vuelve a poner el foco sobre la prevención de aluviones e inundaciones. Aunque distintos organismos provinciales y municipales trabajan en medidas preventivas, los especialistas advierten que la planificación urbana y el conocimiento de las zonas de riesgo son fundamentales para reducir las consecuencias de estos eventos.
Las lluvias intensas pueden transformar calles habituales en verdaderos cauces de agua en Mendoza. En algunos sectores, el caudal desciende desde la precordillera con fuerza y arrastra piedras, troncos y sedimentos; en otros, las características del suelo dificultan el drenaje y favorecen los anegamientos. Por eso, conocer las zonas vulnerables y evitar los desplazamientos durante una tormenta puede ser clave para prevenir accidentes.
El geólogo y docente de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Javier Gómez Figueroa, advirtió sobre distintos puntos de la provincia que requieren especial atención ante precipitaciones intensas. Entre ellos mencionó sectores de Luján de Cuyo, Guaymallén y la precordillera, además de cauces aluvionales que atraviesan el Gran Mendoza.
Riesgo aluvional en Mendoza: cuáles son las zonas más vulnerables
Entre los sectores señalados por el especialista se encuentran Chacras de Coria, Puente de Hierro, Corralitos, La Crucecita, San Isidro, El Challao y Blanco Encalada. Cada zona presenta características particulares que pueden aumentar el riesgo durante una tormenta.
En algunos lugares, el agua circula por calles que funcionan como vías naturales de escurrimiento. En otros, la presencia de terrenos bajos, suelos arcillosos o una napa freática cercana a la superficie puede favorecer la acumulación de agua.
Chacras de Coria: la calle Pueyrredón puede convertirse en un cauce
Uno de los ejemplos mencionados por Gómez Figueroa es la calle Pueyrredón, en Chacras de Coria, Luján de Cuyo. Según explicó, ese tramo funciona como un canal natural de desagüe hacia el Cacique Guaymallén, aunque también se utiliza habitualmente para circular.
La vía tiene sectores delimitados por pequeños paredones de entre 40 y 60 centímetros, relacionados con su función de escurrimiento. Durante lluvias intensas, el caudal puede aumentar considerablemente.
El geólogo recordó que vecinos de la zona llegaron a observar hasta dos metros de agua sobre esa calle. Por eso, recomendó evitar el lugar durante las tormentas y no confiarse por el tipo de vehículo: una camioneta 4×4 tampoco garantiza un cruce seguro.
Qué pasa con la calle Anchorena y el carril Sarmiento
La calle Anchorena y el carril Sarmiento figuran entre los sectores que pueden presentar complicaciones cuando llueve intensamente en la precordillera.
El agua desciende desde las zonas más elevadas hacia el llano siguiendo las pendientes del terreno. En ese recorrido, algunas calles pueden convertirse temporalmente en vías de escurrimiento y quedar intransitables.
Por este motivo, el especialista planteó la importancia de identificar los puntos inundables y contar con información que permita anticipar qué caminos conviene evitar.
Puente de Hierro y Corralitos: zonas con dificultades de drenaje
En Guaymallén, Puente de Hierro y Corralitos presentan condiciones que pueden favorecer los anegamientos.
Según detalló Gómez Figueroa, en estos sectores la napa freática puede encontrarse a unos dos o tres metros de profundidad. Además, predominan los suelos arcillosos, que dificultan la infiltración del agua.
A estas características se suman antiguas lagunas y sectores bajos que históricamente recibían agua. Por eso, después de las precipitaciones, el anegamiento puede prolongarse más que en otras áreas donde el agua escurre rápidamente por las pendientes.
La Crucecita, San Isidro y El Challao: el peligro de los aluviones en la precordillera
Los sectores cercanos al piedemonte y la precordillera también requieren precaución. Entre los puntos mencionados se encuentran La Crucecita, San Isidro, El Challao y Blanco Encalada.
En estas zonas, el agua puede descender por quebradas y pendientes naturales, arrastrando materiales de distinto tamaño. Un aluvión no transporta solamente agua: también puede desplazar rocas, troncos, vegetación y árboles muertos, lo que incrementa su capacidad destructiva.
En La Crucecita, una crecida podría afectar el camino de acceso y dejar sectores del barrio aislados, según advirtió el geólogo