“La acomodadora nos dijo que no saliéramos y se desmayó. Primero acaté, pero después salí y vi una imagen atroz: abajo del auto había cuerpos, piernas. Los hombres lo levantaron y lograron liberar a la gente que estaba abajo”, dijo.
Este lunes, la sociedad mendocina, en particular, y la argentina, en general, continúa consternada por el terrible accidente ocurrido la noche del domingo a la salida del Teatro Plaza al terminar la obra “Dos locas de remate“, protagonizada por Soledad Silveyra y Verónica Llinás. Un hombre perdió el dominio de su auto, se subió a la vereda y atropelló a las personas que esperaban a las artistas en la vereda del teatro.
Como consecuencia del impacto, 23 personas resultaron heridas, tres de ellas de gravedad y una aún continúa en terapia intensiva.
No podemos creer aún lo que vivimos. Nuestro público, nuestro querido público, que nos esperaba para sacarse fotos, aplastados por el auto. Imágenes dantescas que no se borrarán nunca de nuestra memoria ni de nuestro corazón. Acompañamos todo lo que pudimos hasta que nos sacaron. https://t.co/xt9oNIB0zD
— Verónica Llinás (@VLlinas) July 11, 2022
Testigos del episodio dijeron que el conductor aseguró que no lo hizo a propósito y que se le trabó la marcha atrás. El conductor fue identificado como Eduardo Aldo Díaz, de 62 años, quien tiene una discapacidad y quedó aprehendido. No se encontraron restos ni de alcohol ni drogas en sangre.
Verónica Llinás habló después de la tragedia: “Había sido una noche maravillosa, había gente afuera esperando para sacarse fotos y cuando estábamos atravesando el hall del teatro, escuchamos un estruendo atroz, ruido de vidrio, de gritos, una cosa horrorosa“.
Y contó cómo fueron los primeros momentos tras el impacto: “La acomodadora empezó a gritar y a pedir que no saliéramos ni miráramos y se desmayó. Primero acaté, confundida, y después salí, me asomé y vi una imagen atroz: el auto y abajo había cuerpos, piernas. Los hombres empezaron a levantar el auto y lograron liberar a la gente que estaba abajo. Había gente en estado de histeria, empezamos a tratar de tranquilizarlos, contenerlos, acompañarlos”.
“Pensamos que era una bomba, no pensamos en un auto, porque era una explosión muy muy fuerte y estábamos encerradas. No entendíamos qué había pasado”, dijo.
Contó que la primera reacción de la gente fue intentar linchar al conductor, aunque luego la situación se clamó. “Evidentemente, el hombre también estaba en estado de shock. No sé si se equivocó o si fue un desperfecto técnico del auto, pero salió marcha atrás a toda velocidad y se incrustó en el teatro”.