José Jerónimo Torres Cuello, de 57 años, es la segunda víctima fatal que dejó el siniestro ocurrido en el Parque General San Martín hace 17 días, cuando un colectivo se quedó sin frenos y chocó contra un árbol.
Tras 17 días de internación en estado crítico, falleció José Jerónimo Torres Cuello (57), la última persona herida en el siniestro vial ocurrido el pasado 10 de noviembre en el Parque General San Martín. El hombre presentaba politraumatismos y trauma cerrado de abdomen. Lamentablemente, no logró superar las graves heridas y falleció este martes por la noche en el Hospital Lagomaggiore.
El siniestro ocurrió cuando un colectivo conducido por Carlos Ramón Bergamo, de 62 años, se quedó sin los frenos y chocó contra un carolino. En un intento por salvar a los pasajeros y frenar el micro, el chofer hizo una maniobra que terminó con su vida. Bergamo falleció en el acto, mientras que otras 14 personas resultaron heridas, incluyendo a Torres Cuello, quien vivía en situación de calle.
A pesar de las dificultades de su vida personal, Torres Cuello estaba completando sus estudios en el SEBJA 3-001 Combate de San Lorenzo, donde se destacaba como alumno y tenía la posibilidad de ser elegido abanderado.
Con la partida de Torres Cuello, la tragedia en el Parque General San Martín suma su segunda víctima fatal.
“Un lobo salvaje de alma libre”
Torres Cuello permaneció en terapia intensiva del Hospital Lagomiaggiore diagnosticado con “politraumatismos y un trauma abdominal cerrado”. Su cuadro se había complicado por una infección intrahospitalaria.
Aunque no tenía familiares directos en Mendoza ya que era de San Juan, José tenía aquí su “familia del corazón“, compuesta por docentes y compañeros del CEBJA donde estudiaba.
Sus allegados lo definieron como una persona muy trabajadora, solidaria y que estaba por terminar la educación primaria. “Es un excelente estudiante, respetuoso y solidario. Siempre estaba dispuesto a ayudar. Lo que más lo caracteriza es su dedicación y su capacidad de trabajo“, comentó la directora del CEBJA, Patricia Lehmann.
En ocasiones, José tuvo que dormir en la calle. En el último tiempo estaba quedándose en la casa de un amigo. Trabajaba vendiendo golosinas y descartables en un carrito que llevaba a todas partes.
Lehmann lo definió como un “lobo salvaje, le gusta la vida libre, pero también es una persona muy comprometida con lo que hace. Nos duele profundamente verlo en esta situación”.