Un incendio intencional destruyó siete galpones en la feria de Guaymallén y dejó a más de 20 productores y 100 trabajadores afectados. Mientras avanza la investigación para dar con los responsables, los comerciantes intentan reactivar la actividad pese a las millonarias pérdidas.
La feria de Guaymallén, una de las más importantes de Mendoza, fue escenario este sábado de un incendio de gran magnitud que consumió siete galpones, destruyó cámaras de frío, autoelevadores y dejó a más de 20 productores y más de 100 trabajadores en una situación crítica.
El siniestro comenzó alrededor de las 19.30 y demandó la intervención de más de diez dotaciones de bomberos, que trabajaron durante horas para controlar las llamas. En las tareas de enfriamiento, una bombero del cuartel central sufrió el aplastamiento de un portón metálico, pero tras ser asistida en el Hospital del Carmen recibió el alta médica con politraumatismos leves.
Según confirmaron las cámaras de seguridad, dos personas iniciaron el fuego de manera intencional y luego huyeron del predio, lo que generó indignación entre los damnificados. La Justicia abrió una investigación para dar con los responsables.
La feria intenta seguir funcionando
A pesar de la magnitud de los daños, este lunes la feria retomó su actividad habitual. Los sectores principales de compra y venta, tanto mayorista como minorista, siguen funcionando con normalidad, ya que los galpones afectados se ubican en el fondo del predio, sobre calle Venezuela.
Sin embargo, la situación es compleja para los productores que perdieron instalaciones y equipamiento clave. “El viernes hicimos el pedido de mercadería, llegó el domingo y ya el galpón no estaba. Más allá de la pérdida millonaria, ahora no tenemos cómo guardar ni mover la producción”, contó Anael Carrasco, productor de cítricos y uno de los afectados.
Carrasco explicó que, además de la mercadería, se destruyeron cámaras de frío habilitadas por Senasa y autoelevadores necesarios para descargar los camiones. “Un camión trae más de 28 pales, que son más de 2.500 cajones, y sin autoelevadores no tenemos cómo moverlos. Eso duplica los costos y hace muy difícil seguir trabajando”, lamentó.
Impacto en productores y trabajadores
En total, más de 20 productores resultaron damnificados y se estima que más de 100 familias dependen directamente de los galpones destruidos. El temor ahora es que los tiempos de reconstrucción sean incompatibles con las temporadas de producción, especialmente para cítricos y tomates.
“Si esto demora seis meses o un año, perdemos toda la temporada. El daño más grande no es en los precios de los productos, sino en la gente que trabaja acá: embaladores, changarines, transportistas. Muchos ya se quedaron sin empleo”, advirtió Carrasco.
Ayuda oficial e incertidumbre
Representantes del gobierno provincial, entre ellos el subsecretario de Agricultura, se reunieron con productores y administradores de la feria para evaluar posibles medidas de asistencia. Los damnificados esperan que el apoyo llegue pronto, ya que muchos de ellos no cuentan con seguros que cubran la totalidad de las pérdidas.
Mientras tanto, la feria sigue en pie y los comerciantes intentan reacomodarse, aunque con la angustia de saber que el incendio no fue un accidente, sino un acto intencional. “Da más bronca e impotencia porque no fue algo fortuito. Fueron dos personas que prendieron fuego y arruinaron el trabajo de cientos de familias”, resumió uno de los productores.