El responsable fue hallado porque se olvidó el DNI dentro de una mochila cubierta de sangre.
Un terrible asesinato sucedió en la ciudad de Neuquén y la víctima es un mendocino, Matías Lozano, un ingeniero de 34 años oriundo de San Rafael que trabajaba en el sector petrolero.
El asesino, después de asestarle 17 puñaladas y querer incendiar el departamento del mendocino, escapó por una ventana y dejó un rastro de sangre que llevó a los investigadores a hallarlo, porque se olvidó el DNI dentro de una mochila que abandonó.
El jueves a las 4 de la madrugada, un incendio en el sexto piso despertó a todos los habitantes del edificio donde vivía Matías Lozano y, según los testigos, una persona abandonó el lugar con valijas.
Cuando llegaron los Bomberos lograron apagar las llamas y descubrieron el cuerpo del ingeniero de 34 años sin signos vitales y cubierto de sangre. Además estaban rotos los vidrios de una ventana del departamento y dos blindex del edificio, donde también había manchas de sangre.
El rastro seguido por los perros de la Policía llevó a encontrar estas valijas, un martillo y una mochila, donde encontraron un DNI, que los llevó directamente hasta donde vive un joven de 19 años, el único sospechoso del crimen.
Los efectivos montaron guardia afuera de la casa y observaron cuándo un joven tiraba una bolsa al cesto de basura que contenía ropa manchada con sangre. Con esta prueba, obtuvieron una orden de allanamiento para la casa y lograron la detención del sospechoso.
De acuerdo con la información relevada por LM Neuquén, el joven había acudido a una cita a la casa de la víctima, a quien conocía desde hace poco tiempo.
Si bien el móvil se desconoce, trascendió que el joven habría sufrido un brote psicótico, atacó a Lozano a puñaladas e intentó tapar el crimen con un incendio.