El hecho ocurrió en el Hospital de Niños Zona Norte de Rosario. El resultado que obtenga la junta médica será clave para dilucidar la causa de la muerte de la pequeña.
Hay consternación en el país y en Rosario por la muerte de una nena de 9 años que llegó al Hospital con un cuadro de diarrea, fiebre y vómitos.
El hecho ocurrió en febrero de este año en el Hospital de Niños Zona Norte de Rosario y el lunes se realizó una junta médica para obtener un posible resultado y dilucidar la causa de la muerte.
La tarea principal de este procedimiento es analizar todos los datos obtenidos (autopsia, historia clínica, por ejemplo) y expedirse con relación a la presentación que hizo la Asociación de Pediatría. De este modo, se busca determinar si se avanza sobre la hipótesis de una supuesta mala praxis médica.
La fiscal Valeria Piazza Iglesias le pidió a la Asociación Argentina de Pediatría nuevas pericias, además de citar en dos ocasiones a una nueva junta médica. Si bien este último trámite no pudo concretarse porque la querella no estaba presente, finalmente se realizó el lunes.
Previamente, el resultado de la autopsia indicó que Liz murió a causa de un shock séptico por infección invasiva por la bacteria streptococcus pyogenes.
La fiscalía, a su vez, solicitó examen toxicológico e infectológico al Instituto Malbrán, que señaló que el motivo del fallecimiento fue una bacteria altamente infecciosa.
Ahora, la fiscalía aguarda los resultados de ese informe ampliatorio realizado en las últimas horas para verificar si se trató de un caso de mala praxis.
Liz Torres murió a principios de febrero del año pasado en el hospital de Niños Zona Norte. Según el relato de los familiares, había entrado con fiebre, vómitos y diarrea. Al día siguiente volvió a tener frío y, de acuerdo con la declaración de su abuela, se le enfrió el cuerpo de la cintura para abajo, mientras que la parte superior tenía mucha temperatura.
La abuela de la nena agregó que comenzaron a llegar médicos, que la sacaron de la habitación y luego le comunicaron que la habían normalizado y trasladado a terapia. Después le informaron que la niña había sufrido “dos paros cardíacos”.
En aquel momento, el por entonces director del hospital, Eduardo Casim, afirmó que no tenía una respuesta concreta sobre lo ocurrido. “Es difícil explicar el desenlace fatal de este caso. Tengo 30 años de pediatra y no logro explicar qué ha pasado acá”, concluyó.
La palabra de los familiares
“Queremos justicia, que los médicos que le arrebataron la vida a Liz no trabajen más, porque ya sabemos que no van a ir presos. Entró caminando, la trataron con suero como si fuera algo menor, pero no le hicieron ecografías ni repararon en valores de los estudios de laboratorio donde se advertía que tenía una infección”, afirmó Natalia Gómez, la abuela de la nena, al diario La Capital.
“En el Instituto Médico Legal hicieron la autopsia, pero el informe que elevaron a la Fiscalía es incompleto en relación con la mala praxis médica. Tenemos abogado y médico perito de parte. En la historia clínica y los informes está claro que la atendieron con suero y calmantes para algo que era más grave”, agregó la mujer.