Este jueves es el cuarto día del juicio contra los ocho rugbiers. Declaró uno de los testigos claves de la golpiza y complicó a Máximo Thomsen: “le pegó dos patadas en la cabeza, como puntinazos”.
Este jueves continúa el juicio contra los ocho rugbiers por el crimen de Fernando Báez Sosa ocurrido en Villa Gessel en 2020.
Este joven fue citado a declarar como testigo porque presenció cómo golpeaban brutalmente a Fernando. El testigo señaló a Thomsen como el más violento y el que golpeó a patadas a Fernando.
En el juicio declaró: “Le pegó dos patadas en la cabeza, como puntinazos. Después recuerdo que lo agarró y le volvió a dar dos patadas. Lo agarró de la cabeza”.
Y añadió: “Recuerdo a otra persona que le pegaba una patada, en la parte izquierda, y también lo vi antes, que lo golpeaba. Era menos atlético que el chico anterior, que era muy musculoso”.
El joven que se llamaba Tomás Bidonde detalló que luego de que los rugbiers se fueran vio a mucha gente “ayudando a un chico que estaba en el suelo”. “Cruzo la calle, yendo para el kiosco. Recuerdo que había una chica con la que hablé que estaba en el mismo estado que yo, con miedo”, relató.
Este joven, además, reconoció a Ciro Pertossi pegándole de costado y a Matías Benicelli y Ayrton Viollaz “pegándole a los amigos”.
La autopsia complica a los acusados
La autopsia señaló que Fernando murió por “el shock neurogénico, producto de un fuerte golpe que recibió en la cabeza”.
Y continuó: “el grave traumatismo de cráneo le provocó sangrado interno y la muerte casi inmediata. También presentó una lesión y fractura de la mandíbula”.
Fernando murió “en forma traumática producto de un paro cardíaco traumático por shock neurogénico producido por múltiples traumatismos de cráneo que generaron hemorragia masiva intracraneana intraparenquimatosa sin fractura ósea”, fue el informe que recibió en su momento la Fiscalía.