El país caribeño enfrenta una crisis humanitaria tras el doble terremoto del 24 de junio y sus más de 430 réplicas. El balance oficial confirma 1.450 muertos, más de 3.150 heridos y miles de personas aún con paradero desconocido, entre ellos 7 argentinos.
Una réplica de magnitud 5,1 volvió a sacudir Venezuela el lunes 29 de junio, en medio de las tareas de rescate tras el devastador doble terremoto del 24 de junio. El epicentro se registró en el estado de La Guaira, la zona más castigada, y se convirtió en el movimiento sísmico número 431 desde el evento principal.
Las autoridades venezolanas confirmaron que el balance oficial asciende a 1.450 muertos, más de 3.150 heridos y miles de personas aún desaparecidas. La magnitud de la tragedia mantiene al país en estado de emergencia, con hospitales colapsados, viviendas destruidas y rutas bloqueadas que dificultan el acceso de brigadas de rescate.
La situación humanitaria se agrava con cada réplica. Desde el 24 de junio se han registrado más de 430 movimientos sísmicos, lo que complica las operaciones de búsqueda y rescate. Brigadas nacionales e internacionales trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros, mientras las autoridades mantienen la alerta máxima ante la posibilidad de nuevos temblores.
En este contexto, la Cancillería argentina confirmó que 6 argentinos fallecieron en la catástrofe y que 7 connacionales permanecen desaparecidos. Para atender la emergencia, se desplegó una misión consular y humanitaria en Venezuela, con el objetivo de asistir a las familias, colaborar en la identificación de víctimas y coordinar la búsqueda de los desaparecidos junto a las autoridades locales.
La crisis sanitaria es otro de los puntos críticos. Los hospitales se encuentran desbordados y la falta de insumos médicos complica la atención de los heridos. Miles de personas fueron evacuadas y permanecen en refugios improvisados, mientras se intenta garantizar el acceso a agua potable, alimentos y asistencia básica.
El impacto internacional es significativo. Diversos países enviaron brigadas de apoyo y ayuda humanitaria para colaborar en las tareas de rescate y en la asistencia logística. La magnitud de la tragedia posiciona a este desastre como uno de los más graves en la región en los últimos años.
La réplica de 5,1 no solo reavivó el temor en la población venezolana, sino que también dificultó las operaciones de rescate en un escenario ya devastado. Con cifras que siguen en aumento y la confirmación de víctimas argentinas, la emergencia exige seguimiento constante y apoyo internacional para enfrentar una crisis que aún no encuentra final.