La reciente liberación de presos políticos en Venezuela reavivó la esperanza de familiares y organizaciones de derechos humanos, pero advierten que cientos de personas continúan detenidas por motivos ideológicos, en medio de denuncias por condiciones inhumanas, falta de información oficial y una transición democrática que aún aparece lejana.
Las recientes liberaciones de presos políticos en Venezuela renovaron las esperanzas de cientos de familias, pero también expusieron la magnitud de un conflicto que está lejos de resolverse. En las últimas horas, 24 personas detenidas por motivos ideológicos recuperaron la libertad, lo que eleva a cerca de 50 los excarcelados desde los anuncios realizados por el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos advierten que la mayoría de los presos políticos siguen tras las rejas.
Las imágenes difundidas muestran los reencuentros entre los liberados y sus familiares, escenas cargadas de emoción tras meses o incluso años de encierro en distintos centros penitenciarios venezolanos. La organización no gubernamental Foro Penal, que sigue el proceso de manera permanente, confirmó que las excarcelaciones se produjeron durante la madrugada.
Según detalló Alfredo Romero, director de Foro Penal, nueve mujeres fueron liberadas del centro de detención La Crisálida, mientras que 15 hombres salieron de la cárcel Rodeo I, donde permanece detenido el gendarme argentino Nahuel Gallo, sin novedades sobre su situación en esta jornada.
Desde Venezuela señalaron que si bien las liberaciones recientes son un paso positivo, la cifra es mínima frente al número real de detenidos. Estiman que más de 800 personas, entre funcionarios de seguridad, defensores de derechos humanos y miembros de la sociedad civil, permanecen privadas de la libertad por razones políticas.
Foro Penal denunció además que los presos políticos están distribuidos en más de 120 centros de detención, muchos de ellos en condiciones inhumanas, con restricciones de comunicación, falta de atención médica y denuncias de maltratos físicos. Incluso, advirtieron que existen casos de detenidos cuyo paradero aún no fue oficialmente confirmado, lo que incrementa la preocupación de sus familias.
“Hay mucha confusión. Aparecen nombres de presos políticos que ni siquiera sabíamos que estaban detenidos. Algunos están muy golpeados físicamente y otros directamente no saben dónde están”, señalaron referentes del comando.
A pesar de los anuncios oficiales, desde el entorno de los familiares aseguran que el miedo persiste dentro de Venezuela. Denuncian controles sobre los teléfonos celulares y el temor a expresarse públicamente en redes sociales o estados de WhatsApp. En ese contexto, consideran que una transición democrática y pacífica será larga y compleja.
Las miradas están puestas en María Corina Machado, a quien consideran una figura clave del proceso, aunque reconocen que todavía no están dadas las condiciones para su regreso al país.
En paralelo, el escenario regional se tensó tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien endureció su postura hacia Cuba luego de la captura del expresidente Nicolás Maduro. Trump advirtió que no habrá más petróleo ni asistencia económica venezolana para la isla y exigió un acuerdo con Washington.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó las amenazas y defendió la soberanía cubana, en medio de una profunda crisis económica agravada por la falta de energía, alimentos y combustibles.
