En una reunión histórica en el Vaticano, el Papa León recibió a representantes de Ending Clergy Abuse (ECA), una organización internacional que lucha contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia. Durante el encuentro, el Pontífice se refirió al caso Próvolo de Mendoza, lo calificó de “horroroso” y prometió avanzar en una política real de tolerancia cero.
El Papa León XIV mantuvo una reunión sin precedentes con integrantes de la ONG Ending Clergy Abuse (ECA), una organización que agrupa a víctimas y defensores de los derechos humanos que denuncian abusos sexuales en el ámbito eclesiástico en todo el mundo. Durante el encuentro, el sumo pontífice abordó el emblemático caso Próvolo de Mendoza, y aseguró que la Iglesia Católica debe asumir su responsabilidad y trabajar activamente en la prevención y sanción de estos delitos.
“Tolerancia cero para los abusos sexuales dentro de la Iglesia” fue la frase que volvió a resonar con fuerza en el Vaticano. Pero, esta vez, el Papa buscó ir más allá del lema: prometió transformarlo en una política efectiva que contemple reparación, prevención y transparencia.
La audiencia contó con la presencia de Sergio Salinas, abogado mendocino e integrante de ECA, quien representa a víctimas del Instituto Antonio Próvolo, donde se cometieron abusos sexuales contra menores sordos en Mendoza. “Es la primera vez que un Papa recibe formalmente a una organización que denuncia estos crímenes dentro de la propia Iglesia. Es un paso enorme”, destacó Salinas tras el encuentro.
El caso Próvolo fue uno de los ejes centrales del diálogo. León se mostró conmovido al enterarse de qué víctimas mendocinas habían viajado a Italia años atrás para pedir ayuda y “no fueron recibidas” por la Iglesia. “Eso es horroroso”, dijo el Pontífice, y se comprometió a revisar la situación y acompañar el proceso judicial que aún sigue pendiente en la Corte de Mendoza.
El Instituto Próvolo se convirtió en uno de los casos más impactantes de abuso clerical a nivel mundial. En Mendoza, los sacerdotes Horacio Corbacho y Nicola Corradi fueron condenados a 45 y 42 años de prisión, respectivamente, mientras que otros implicados, como la monja Kumiko Kosaka, fueron absueltos en instancias posteriores, decisión que generó indignación entre las víctimas y la sociedad.
Durante la reunión, ECA pidió al Papa avanzar en una reforma estructural dentro del Vaticano para garantizar que los programas de protección y prevención de abusos sean “eficaces, sostenibles y transparentes”. Francisco coincidió en que la Iglesia debe abandonar el silencio y el ocultamiento, y asumir “la vergüenza y el pedido de perdón por el daño irreparable causado”.
El representante mendocino explicó que el encuentro se dio sin intermediarios del arzobispado y que fue el resultado de una gestión directa de la organización. “Fue un mensaje potente. La Iglesia reconoce que existen curas, monjas y obispos que han encubierto delitos, y ahora el desafío es aplicar sanciones concretas”, subrayó Salinas.