La actividad industrial cayó 0,3% en agosto y acumula un retroceso del 3% en lo que va de 2026. Desde la UIA advirtieron sobre el cierre de empresas, la pérdida de empleo, el aumento de los costos energéticos y las dificultades financieras que afectan a las pymes.
La actividad industrial retrocedió 0,3% en agosto y acumula una baja del 3% entre enero y agosto respecto del mismo período de 2025. Desde la Unión Industrial Argentina advirtieron sobre el impacto en el empleo, los costos energéticos y las dificultades financieras que atraviesan las empresas.
La actividad industrial continúa mostrando señales de retracción y crece la preocupación entre los empresarios por el impacto en las pequeñas y medianas empresas (Pymes). Según la última medición difundida por la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector registró una caída del 0,3% en agosto respecto de julio y acumula un retroceso del 3% en los primeros ocho meses del año, en comparación con el mismo período de 2025.
Entre los sectores más afectados se encuentran la construcción, la industria metalmecánica y la actividad automotriz. También se advierten dificultades en los rubros de bebidas y alimentos, en un contexto marcado por el aumento de los costos, la morosidad y los problemas financieros de las empresas.
En diálogo con Noticiero 9, Mauricio Badaloni, empresario y titular de la Unión Industrial Argentina en la región de Cuyo, manifestó su preocupación por la continuidad de esta tendencia y advirtió sobre el riesgo de que la situación derive en una recesión.
“Nosotros vemos que esto se sigue consolidando. Lamentablemente, esa consolidación nos preocupa desde el punto de vista de que caigamos en una recesión, y la verdad que eso sería grave de cara a fin de año”, expresó.
El empresario también señaló que el cierre de comercios e industrias y la caída del empleo representan algunos de los aspectos más preocupantes del escenario actual.
Construcción y metalmecánica, entre los sectores más afectados
Los indicadores correspondientes a agosto reflejaron nuevas caídas en actividades vinculadas con la construcción. Los despachos de cemento disminuyeron un 5,1% mensual, mientras que la venta de insumos para ese sector retrocedió un 3,1%.
Badaloni explicó que la construcción es uno de los rubros que más preocupa al sector industrial y señaló que la actividad se encuentra por debajo de los niveles registrados en años anteriores.
De acuerdo con los datos mencionados, la industria se ubica un 11% por debajo de los niveles alcanzados en 2022 y 2023. A la caída de la construcción se suman las dificultades que atraviesan la industria automotriz y la metalmecánica local.
Frente a este panorama, desde el sector empresarial plantean la necesidad de impulsar medidas que permitan reactivar la actividad, sostener a las pymes y evitar un mayor deterioro del empleo.
El aumento de la energía y los embargos complican a las pymes
Además de la caída de las ventas y la producción, las empresas enfrentan un incremento de los costos operativos que dificulta mantener la actividad.
Uno de los principales problemas señalados por Badaloni es el aumento del costo energético. Según explicó, durante los últimos dos o tres meses las facturas registraron subas de entre el 90% y el 100%.
Ante esta situación, el sector industrial busca alternativas para poder afrontar esos gastos en cuotas, de manera que las empresas no deban absorber incrementos que luego no pueden trasladar a los precios de sus productos.
“Eso pasa a ser automáticamente una pérdida”, advirtió el empresario al referirse al impacto que tienen los costos energéticos sobre la rentabilidad de las industrias.
Otro de los puntos que generan preocupación es la morosidad y la dificultad para refinanciar deudas con las entidades bancarias. A esto se suma la presión de los impuestos nacionales, provinciales y municipales.
Badaloni también cuestionó los embargos sobre las cuentas de las pymes. Según indicó, tanto la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) como la Administración Tributaria Mendoza (ATM) pueden avanzar con estas medidas en períodos inferiores a 15 días, una situación que, de acuerdo con su planteo, complica el funcionamiento de las empresas.
El empresario advirtió que estas dificultades pueden llevar a algunas firmas a abandonar la formalidad o incluso ingresar en procesos de quiebra o concurso de acreedores.
La situación industrial en Mendoza
La provincia de Mendoza tampoco escapa a las dificultades que atraviesa el sector a nivel nacional. En ese sentido, Badaloni destacó la necesidad de mejorar la competitividad de la agroindustria y adaptar los procesos productivos a las condiciones climáticas de la región.
También puso el foco en los problemas logísticos que afectan a la provincia, especialmente por los cierres del paso internacional que conecta con Chile.
Según señaló, durante los últimos meses hubo períodos de entre 45 y 60 días con dificultades en ese corredor, lo que generó pérdidas tanto para el sector privado como para el Estado.
Para el empresario, la recuperación de la actividad requiere prestar mayor atención al papel de las pequeñas y medianas empresas, por su aporte a la generación de empleo, la dinamización de la economía y las exportaciones.
En este contexto, la evolución de la actividad industrial durante los próximos meses será clave para determinar si la tendencia negativa se profundiza o si las medidas de reactivación permiten aliviar la situación de las empresas.