Un fármaco en investigación busca reducir la respuesta inflamatoria que provoca el gluten en las personas con celiaquía. Los primeros resultados en pacientes son alentadores, pero todavía faltan estudios para evaluar su eficacia y seguridad.
Una inyección experimental que busca reducir el daño que provoca el gluten en las personas con celiaquía genera expectativas en la comunidad científica. Se trata de ANB033, un fármaco que se encuentra en etapa de investigación y que apunta a bloquear mecanismos del sistema inmunitario involucrados en la inflamación intestinal.
El posible avance resulta especialmente relevante para quienes deben mantener una dieta estricta sin TACC y pueden sufrir consecuencias por pequeñas contaminaciones cruzadas, como el uso de utensilios que estuvieron en contacto con alimentos con gluten.
Sin embargo, los especialistas aclaran que todavía se trata de un tratamiento experimental. Además, no es una vacuna y no habilita a las personas celíacas a consumir gluten libremente.
Cómo funciona la inyección experimental ANB033
ANB033 es un anticuerpo monoclonal desarrollado por la compañía biotecnológica estadounidense First Tracks Biotherapeutics. Se administra mediante una inyección subcutánea y su objetivo es intervenir en la comunicación entre determinadas células del sistema inmunitario.
El medicamento actúa sobre CD122, una estructura vinculada con la actividad de las interleucinas 2 y 15, moléculas que participan en la respuesta inmunológica. En las personas con celiaquía, estos mecanismos están relacionados con la reacción inflamatoria que puede dañar las vellosidades intestinales, fundamentales para la absorción de nutrientes.
La investigación busca reducir esa respuesta y, con ella, las lesiones intestinales y los síntomas que aparecen cuando una persona celíaca entra en contacto con el gluten.
Qué resultados arrojó el estudio en pacientes celíacos
Durante una entrevista, el farmacéutico Carlos Mannasero, director del Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Maza, explicó que el desarrollo de este tipo de fármacos apunta a intervenir sobre mecanismos específicos del sistema inmunitario.
En el ensayo mencionado durante la entrevista participaron 32 pacientes: 17 recibieron el medicamento y 15, un placebo. Luego, durante 14 días, todos consumieron seis gramos de gluten por día.
De acuerdo con los resultados presentados en el informe televisivo, el grupo tratado registró menor daño en las vellosidades intestinales y menos síntomas digestivos que quienes recibieron el placebo.
Además, solo el 6% de los pacientes que recibieron el fármaco necesitó medicación para aliviar el malestar, frente al 47% del grupo de control.
Los datos fueron considerados alentadores durante la entrevista, aunque es importante tener en cuenta que corresponden a una investigación en curso y no alcanzan para confirmar que el tratamiento sea seguro y eficaz a largo plazo.
Por qué todavía faltan estudios antes de su aprobación
Mannasero explicó que los medicamentos atraviesan distintas etapas de investigación antes de llegar a la práctica clínica. Estas fases permiten evaluar tanto sus posibles beneficios como sus riesgos.
En el caso de ANB033, el especialista señaló que aún es necesario avanzar en los estudios para conocer mejor su eficacia y, especialmente, sus posibles efectos adversos. También advirtió que bloquear determinados mecanismos inmunológicos podría tener consecuencias en otras funciones del organismo.
Durante la entrevista, estimó que podría ser necesario esperar al menos un año y medio para contar con nuevos avances, aunque los plazos dependen de la evolución de los ensayos y de las decisiones del laboratorio que desarrolla el fármaco.
Por eso, todavía no es posible establecer cuándo podría estar disponible para los pacientes ni asegurar que finalmente obtenga la aprobación para su uso.
¿Las personas celíacas podrán comer gluten si se aprueba el tratamiento?
Una de las principales aclaraciones de los especialistas es que el objetivo de esta investigación no es permitir el consumo libre de gluten, sino reducir la reacción inflamatoria que se produce en las personas con celiaquía.
Incluso si los resultados futuros confirman los beneficios del medicamento, los pacientes deberán seguir las indicaciones médicas y mantener los cuidados alimentarios correspondientes, incluida la dieta estricta sin TACC.
El fármaco podría convertirse en una herramienta complementaria para disminuir los efectos de la exposición al gluten, pero todavía es temprano para saber cuál sería su utilidad concreta en la práctica clínica.