Historias de pueblo: Las empanadas de Don Julio Molina, el legado que emociona a todo Junín

Historias de pueblo: Las empanadas de Don Julio Molina, el legado que emociona a todo Junín

Mendoza

En Junín, Mendoza, las empanadas de Don Julio Molina se transformaron en una tradición que marcó a todo un pueblo. Lo que empezó con una olla y un sueño, hoy sigue vivo en manos de sus nietos.

En Junín, donde todos se conocen por el apellido o por “ser hijo de”, hay historias que se transforman en tradición. Una de ellas es la de Don Julio Molina, un hombre que convirtió sus empanadas en un símbolo del pueblo. Lo que comenzó como una salida económica familiar terminó por transformarse en una marca registrada que ya lleva más de tres décadas.

“Las empanadas de Don Julio son parte de la vida de Junín”, cuenta un vecino. Y no exagera. Desde hace más de 30 años, cada sábado, la esquina del centro recibe la visita de la clásica renoleta cargada con empanadas y pasteles. Vecinos y turistas esperan con paciencia, porque quien llega tarde corre el riesgo de quedarse sin probarlas.

El origen de una tradición

Todo empezó cuando Don Julio cumplió 50 años. Su hija y una amiga necesitaban dinero y decidieron hacer empanadas para vender en el barrio. “A la gente le gustó tanto, que se empezó a hacer cada vez más grande”, recuerda. Con el tiempo, se sumaron su esposa, su hermana y hasta los vecinos. Las empanadas pasaron de venderse en la vereda a recorrer las calles de Junín en distintos vehículos acondicionados con hornos y vitrinas.

De abuelo a nietos, un legado intacto

Hoy, por cuestiones de salud, Don Julio ya no amasa como antes, pero sus nietos tomaron la posta. Ellos se encargan de mantener viva la receta original, con los mismos ingredientes y el mismo punto de cocción que él perfeccionó durante décadas.

Lo que me dejó mi abuelo fue responsabilidad, sacrificio y la certeza de que nada llega de arriba. Hay que ganárselo”, cuenta uno de sus nietos, que continúa con orgullo el negocio familiar.

En Junín, las empanadas de Don Julio son mucho más que comida: forman parte de la identidad del lugar. Están presentes en cumpleaños, aniversarios, eventos familiares y hasta en reuniones improvisadas en la plaza. “Es parte de nosotros, crecimos con sus empanadas”, coinciden los vecinos.

Para Don Julio, el reconocimiento de su gente es su mayor satisfacción: “Me llena de orgullo que mis empanadas sean reconocidas en Junín. Siento que me voy de esta vida satisfecho, porque trabajé y dejé un legado”.

Más de 30 años después, las empanadas de Don Julio Molina siguen siendo el sabor que une a generaciones en Junín. Una historia de esfuerzo, tradición y amor por el trabajo, convertida en una verdadera marca de pueblo.

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