Murió la actriz María Onetto

Murió la actriz María Onetto

Con 56 años atravesaba un grave estado depresivo luego de la muerte de su madre. Su último papel fue en un papel para una plataforma.

La actriz María Onetto de 56 años murió este jueves. Fue encontrada en su domicilio según informan fuentes policiales. La intérprete estaba atravesando un grave estado depresivo luego de la muerte de su madre.

Los encargados de dar a conocer públicamente la información fue la Asociación Argentina de Actores por medio de un posteo en Twitter que decía: “Con gran dolor despedimos a nuestra afiliada, la querida actriz María Onetto. Su prestigiosa y nutrida trayectoria incluye trabajos en teatro, cine y televisión. Nuestras sentidas condolencias a sus familiares y seres queridos”.

Trabajó en teatro, cine y televisión. Era una de las figuras artísticas más reconocidas de la televisión argentina. En Canal 9 Televida se la vio en novelas como Montecristo. En cine participó de Relatos Salvajes.

Su último trabajo fue en la serie de Star+Ringo, sobre la vida del campeón argentino de boxeo, Oscar “Ringo Bonavena”, en la que interpretó a su madre, Doña Dominga. Este jueves, su ausencia en el evento de prensa de la ficción encendió las alarmas.

En cuanto a su septiembre del año pasado formó parte de la puesta que se realizó en el Teatro San Martín de Bodas de sangre, basada en el emblemático texto de Federico García Lorca y dirigida por Vivi Tellas.

La actriz, nacida el 18 de agosto de 1956, empezó a estudiar psicología y luego, a sus 22 años, se fue a Europa. “Me fui en un tour con una casa rodante, con muchas personas. Pero todo ese sistema lo manejaba alguien que hablaba en inglés, y yo entendía muy poco inglés. No entendía a qué hora había que llegar, no entendía nada. Un mes así. Casas rodantes colectivas. No sabía, de las cosas del camping, nada: ni lavar, ni cocinar, ni preparar su pequeña supervivencia. Y no supo mucho de Europa, sino de sus campings: durmiendo a veinte kilómetros de Roma, acampando a cincuenta y cinco de París”, le contó la actriz a un diario nacional hace un tiempo en una entrevista exclusiva que dio.

Al regresar a Buenos Aires, retomó las clases de teatro y allí descubrió que “ser actor en lo de Bartís era peor que ser médico cirujano. Era a todo o nada”, aseguró y destacó: “Era desafiante su manera de dar clases porque pocas veces algo estaba bien, o muy bien. Y empecé a darme cuenta de que ese mundo era un mundo muy potente. En la vida tenía que trabajar para no ser tan intensa, tan hipersensible, o estar tan pendiente de las personas. Pero esta hipersensibilidad mía ahí tenía un lugar. Estar muy vinculado a un compañero, ser intenso en escena, tener verdad; esos sentimientos urgentes eran muy valorados. Pero yo, la verdad, no quería ser actriz. Desde que empecé a tomar clases con Midón hasta que se empezó a desarrollar ese deseo habrán pasado como trece años”, compartió la actriz que trabajaría en numerosas obras, como La escala humana, Soñata de otoño, Almas ardientes y La gaviota.

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