Murió Carmen Sevilla, uno de los íconos de España

Murió Carmen Sevilla, uno de los íconos de España

La cantante y presentadora de televisión tenía 92 años y padecía Alzheimer desde hacía más de 10 años.

El mundo artístico hispanohablante está de luto, es que este martes falleció Carmen Sevilla, uno de los mayores ícono de la música, la actuación y la televisión de España. La noticia la confirmó este mismo día su hijo a la agencia EFE.

Carmen Sevilla fue diagnosticada con Alzheimer en el año 2009, y debido a su muy deteriorada salud fue ingresada en una residencia de Aravaca (Madrid) en marzo de 2015. “El pasado domingo fue trasladada a un hospital, donde ha fallecido”, rezan los comunicados oficiales que se dieron a conocer este martes.

¿Quién era Carmen Sevilla?

La actriz comenzó su trayectoria artística a los 14 años como bailarina y a los 17 inició su carrera cinematográfica, que le llevó a participar en grandes producciones internacionales rodadas en España como “Marco Antonio y Cleopatra” junto a Charlton Heston.

Carmen Sevilla vivió los últimos años de su vida profesional como icono de la tele, entre espontáneos comentarios en el “Telecupón” o sus surrealistas retransmisiones de las campanadas de fin de año, pero antes de eso, la “novia de España”, la “fierecilla domada”, fue toda una estrella del cine.

En los años 50, 60 y 70 no solo desataba pasiones por su gran belleza, sino que su carrera cinematográfica, con más de setenta películas, incluye los éxitos más sonados del cine español de la posguerra y el destape, o que protagonizó la primera cinta española seleccionada para los Óscar.

Estas son algunas de las más destacadas:

“La venganza” (1958), una historia de amor y drama. La cinta de Juan Antonio Bardem en la que Carmen Sevilla daba vida a la hermana vengativa de un exconvicto en la España rural, fue la primera película española en ser candidata al Premio Óscar a la Mejor Película de habla no inglesa. “Sevilla”, que compartía cartel con Raf Vallone y Jorge Mistral, estaba espectacular en esta nueva versión de la folklórica, soberbia en su papel dramático.

Con apenas 20 años, la imagen de la artista sevillana ya ocupaba en solitario los carteles de sus películas, famosos musicales como “La revoltosa” o “Los cuentos de la Alhambra”, y muy pronto, como pareja de los actores más prestigiosos de la época – que, casi siempre, podían ser sus padres-, como el tenor Luis Mariano, con quién rodó “El sueño de Andalucía” (1951); “Violetas imperiales”, (1952) y “La bella de Cádiz” (1953).

Luis Lucia la captó para protagonizar “La hermana San Sulpicio” junto al guapísimo Jorge Mistral, otro “pelotazo” de taquilla en un momento en el que el folclore, los toros, el fervor religioso y la lágrima fácil arrasaba entre el público de posguerra. De esa época son también “La pícara molinera” (1954) o “La fierecilla domada” (1955).

Carmen Sevilla era la versión española de las divas de Hollywood. Su dulce voz para las coplas, con su chispa sevillana, y una belleza que no lograron apagar ni el Alzheimer ni los más de noventa años vividos, la convirtieron pronto en ‘la novia de España’. Y de Latinoamérica. Carmen Sevilla, que hizo las ‘Américas’ muchas veces junto a sus amigas Paquita Rico (otra belleza) y Lola Flores (una fuerza de la naturaleza), inolvidables las tres, divertidísimas, en “El balcón de la luna” (1962), tocadas con pelucas imposibles y falsos lunares en sus mejillas, con las que actuaban en el local de variedades.

También hizo ‘remakes’. Sevilla hizo una versión francesa de “El sueño de Andalucía” (“Andalousie”), también con Luis Mariano, que dirigió Robert Vernay, y poco después “Muchachas de Bagdag” (“Babes in Bagdad”, Edgar G.Ulmer). Y participó en grandes producciones internacionales rodadas en España como “Rey de Reyes” (1961) de Nicholas Ray; “Aventura para dos” (1958), de Donald Siegel, o “Marco Antonio y Cleopatra” (1972), junto a Charlton Heston.

La pudorosa Carmen Sevilla se sumó al cine del destape pero nunca en desnudo integral; aunque había hecho cintas eróticas que alimentaban la imaginación, su primer “destape” fue “El techo de cristal” (1971), con Eloy de la Iglesia, donde por primera vez mostró un escultural cuerpo de largas piernas y un pecho del que ella misma se sentía orgullosa.

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