El consumo de carne de cerdo en Argentina alcanzó un récord histórico en 2025, impulsado por la fuerte diferencia de precios frente a la carne vacuna. Con un aumento interanual del 8,8%, el cerdo se consolida como la alternativa más elegida.
En medio de un escenario de suba de precios y cambios en los hábitos alimentarios, el consumo de carne de cerdo en Argentina marcó un récord histórico en 2025 y consolidó una tendencia que ya se venía gestando en los últimos años. Impulsado por la diferencia de precios frente a la carne vacuna, el cerdo ganó terreno en la mesa de los argentinos y especialmente en Mendoza.
Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo per cápita de carne de cerdo alcanzó los 18,9 kilos anuales en 2025, lo que representa un 8,8% más que en 2024 y el registro más alto desde que existen estadísticas.
El principal factor que explica este salto es el precio. Mientras la carne vacuna aumentó más del 56% durante 2025, el cerdo subió poco más del 29%, una diferencia que impactó directamente en la decisión de compra de las familias.
En las carnicerías mendocinas el cambio es evidente. Un kilo de costeletas de cerdo ronda los $6.500, frente a los $15.000 que puede costar el mismo corte en carne vacuna. En el caso de la punta de espalda, el cerdo se ubica cerca de los $8.000, contra valores que también superan los $15.000 en vaca.
La brecha se replica en el asado: mientras el corte más económico de carne vacuna puede encontrarse en torno a los $14.000 el kilo, el asado de cerdo se ofrece alrededor de los $7.900. En términos prácticos, muchas familias optan por llevar el doble de cantidad al mismo precio.
En Mendoza, los cortes de cerdo más consumidos son:
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Costeletas
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Costillas
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Punta de espalda
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Matambre de cerdo
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Bondiola
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Pernil
La aceptación es cada vez mayor y ya no se trata solo de una opción para fechas especiales. El cerdo se incorporó a la cocina diaria: milanesas, guisos, sándwiches, asados y comidas para llevar al trabajo o al colegio. Además, muchos consumidores destacan que “rinde más” y que es una alternativa que se asemeja en sabor y textura a la carne vacuna, pero con un costo considerablemente menor.
Cambio de hábito y presión inflacionaria
El crecimiento del consumo de cerdo en 2025 también se da en un contexto en el que los alimentos frescos tuvieron fuerte incidencia en la inflación, según informó el INDEC en sus últimos reportes. Frente a ese escenario, las familias ajustan el presupuesto sin resignar proteína animal.
Comerciantes del rubro coinciden en que la demanda de cerdo aumentó de manera sostenida y que la tendencia continúa en 2026. Incluso algunos cortes que antes tenían menor rotación, hoy muestran un crecimiento marcado en ventas semanales.