El Gobierno de Mendoza confirmó modificaciones clave en el esquema impositivo provincial que comenzarán a sentirse en 2026. Habrá actualizaciones en el impuesto automotor y el impuesto inmobiliario, con incrementos que, en algunos casos, serán significativos, especialmente en zonas rurales que pasarán a categoría urbana.
El sistema tributario de Mendoza atraviesa un proceso de reordenamiento que impactará de lleno en los impuestos patrimoniales a partir de 2026. Así lo explicó el ministro de Hacienda, Víctor Fayad, quien detalló los principales cambios que se aplicarán en el impuesto automotor, el impuesto inmobiliario y la implementación de la contribución por mejora, destinada a recuperar parte de la inversión en obra pública.
Cambios en el impuesto automotor: ¿quiénes dejarán de pagar?
Uno de los puntos centrales tiene que ver con el impuesto automotor. El año 2026 marcará el final del tributo para los autos fabricados antes de 2005 y para las motocicletas con un valor de mercado inferior a los 10 millones de pesos, que quedarán exentas de manera permanente.
Para el resto del parque automotor, no habrá modificaciones en las alícuotas. Sin embargo, las boletas podrían reflejar aumentos debido a la actualización de los valores de mercado, que se calculan según la tabla de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), el mismo criterio utilizado en años anteriores y adoptado por la mayoría de las provincias.
Desde Hacienda aclararon que, incluso, algunos modelos mostraron caídas de valor en términos reales, ya que el precio de los vehículos aumentó por debajo de la inflación general.
Impuesto inmobiliario urbano: subas moderadas
En cuanto al impuesto inmobiliario urbano, que alcanza a unas 530.000 parcelas sobre un total cercano a 700.000 en toda la provincia, no se esperan cambios estructurales. Las grandes actualizaciones —como la detección de ampliaciones, piletas, quinchos o superficies construidas mediante relevamientos aéreos— ya se realizaron en ejercicios anteriores.
Para 2026, los incrementos estarán vinculados principalmente a la evolución del valor de mercado, combinando el costo de la construcción y el valor del terreno. En promedio, las subas rondarán el 40%, aunque el impacto variará según la zona y el tipo de propiedad.
El cambio más significativo se dará en el impuesto inmobiliario rural. La Provincia avanzó en la actualización del valor de la tierra, que en algunos casos no se revisaba desde hacía más de 30 años, lo que había generado fuertes distorsiones entre distintas zonas productivas.
Como consecuencia, las parcelas rurales ubicadas en áreas revalorizadas, especialmente aquellas cercanas a la mancha urbana, registrarán incrementos superiores al promedio. A pesar de ello, una gran parte de las casi 70.000 parcelas rurales continuará pagando el mínimo, actualmente fijado en $45.000.
Rezonificación: los aumentos más fuertes
Según anticipó Fayad, los aumentos más abruptos se darán en las parcelas que serán rezonificadas de rurales a urbanas o suburbanas. Se trata de terrenos que, aunque figuraban como rurales, hoy están inmersos en zonas de fuerte desarrollo inmobiliario, barrios privados o expansión urbana, como ocurre en sectores de Luján de Cuyo, Maipú y áreas turísticas.
Estas propiedades, que en muchos casos tributaban el mínimo, pasarán a pagar valores similares a los de una vivienda urbana equivalente, lo que podría implicar saltos de $45.000 a más de $200.000 pesos anuales, según ejemplos citados por el propio ministro.
Desde el Gobierno provincial sostienen que el objetivo es corregir inequidades y lograr que propiedades con valores de mercado similares paguen impuestos comparables.