La carne vacuna aumentó entre un 15 y un 18% en los últimos días, impulsada por las lluvias, la fuerte demanda externa y la especulación del mercado ganadero. Mientras tanto, el pollo y el cerdo se consolidan como las opciones más elegidas por los argentinos para cuidar el bolsillo.
El precio de la carne vacuna volvió a subir en Argentina, con incrementos que oscilan entre el 15% y el 18%, y un impacto directo en el consumo familiar. La suba responde a varios factores: las intensas lluvias que afectaron la oferta ganadera, el aumento de las exportaciones que reducen el stock disponible en el mercado interno, y las especulaciones del sector en torno a posibles cambios en las retenciones.
De acuerdo con empresarios del rubro cárnico de Mendoza, el valor de la media res aumentó alrededor de un 10% en los últimos días, un movimiento que se traduce en fuertes variaciones en los precios al público. Hoy, los consumidores se encuentran con cortes como la nalga, que ronda entre $14.000 y $15.000 por kilo, la molida entre $6.000 y $7.000, y el vacío o la punta de espalda, que llegan a los $16.000. Otras opciones, como la tapa de asado o la tapa de nalga, se ubican en torno a los $12.000, mientras que un kilo de costeleta cuesta entre $13.000 y $14.000.
“Hace cerca de 90 días que no se registraba un aumento de esta magnitud”, explicó uno de los empresarios, quien detalló que la escasa oferta de hacienda y la alta demanda externa son los principales motivos detrás del alza. “Las lluvias complicaron el ingreso de animales al mercado y eso redujo la disponibilidad, lo que impulsó los precios”, agregó.
Ante este panorama, el pollo y el cerdo se mantienen como las alternativas más elegidas por los argentinos. El kilo de suprema de pollo ronda entre $9.000 y $10.000, mientras que la versión congelada se consigue por $7.000 a $8.000. En tanto, el cerdo ofrece cortes como la costeleta o la costilla a valores de entre $6.200 y $6.500, lo que representa una diferencia considerable frente a la carne vacuna.
Según los especialistas, los consumidores están optando cada vez más por carnes sin hueso o de menor costo, priorizando el rendimiento y la economía familiar. “El cerdo se está consolidando como una opción fuerte, con precios más accesibles y buena calidad. Incluso hay ofertas mayoristas pensadas para el consumo doméstico”, señalaron.
Aunque el impacto aún se percibe de manera gradual, los carniceros advierten que la suba ya se siente en el bolsillo y que podría haber nuevos ajustes antes de fin de año, dependiendo de la evolución del clima, las exportaciones y la política económica nacional.