Con la posibilidad de importar insumos a menor costo y una presión impositiva más baja, algunos productos registran rebajas de entre el 40% y 50% si se compara enero de 2026 con enero de 2025, según señalaron algunos comerciantes.
La apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei comenzó a reflejarse en los precios de los electrodomésticos en Argentina. Con la posibilidad de importar insumos a menor costo y una presión impositiva más baja, algunos productos registran rebajas de entre el 40% y el 50% si se compara enero de 2026 con enero de 2025, según comerciantes del sector. La política permitió que los fabricantes nacionales accedan a insumos del exterior a precios más competitivos. Ese cambio impactó de manera directa en los costos de producción, lo que derivó en precios más bajos para el consumidor en distintos rubros del mercado.
De acuerdo a referentes de casas de electrodomésticos, la caída de precios no se da de manera uniforme en todos los productos, pero sí se observa con claridad en algunos segmentos puntuales. Los aires acondicionados, los lavarropas y ciertos pequeños electrodomésticos encabezan la lista de los artículos que más bajaron.
Uno de los ejemplos más claros es el de los aires acondicionados. Un equipo de 3.300 frigorías que en enero de 2025 costaba cerca de 800 mil pesos al contado, hoy puede conseguirse entre 650 y 700 mil pesos, según la marca. En términos nominales, la baja ronda el 20%, pero al sumar la inflación anual cercana al 31%, el sector sostiene que la reducción real alcanza hasta un 50%.
Algo similar ocurre con los lavarropas. Mientras que el año pasado algunos modelos se ofrecían en torno al millón de pesos, en la actualidad se pueden encontrar desde 450 mil pesos en efectivo, lo que implica una baja directa del 40% al 50%, especialmente en los equipos de menor capacidad. A partir de allí, el precio se incrementa según los kilos de carga y la tecnología incorporada.

Desde el sector explican que una de las claves fue que durante gran parte de 2025 no se aplicaron aumentos en determinados productos. Esa decisión permitió sostener precios en un contexto inflacionario y provocó un repunte de ventas entre enero y julio, seguido por una fuerte desaceleración desde agosto hasta noviembre. El consumo volvió a activarse en diciembre, impulsado por el aguinaldo y la llegada de las altas temperaturas, especialmente en artículos de climatización.
En este escenario, los comercios buscan seducir al consumidor con ofertas al contado, muchas veces señalizadas con carteles de “precio efectivo”, aunque también se mantienen algunas opciones de financiación en hasta 12 cuotas, con recargos moderados en productos seleccionados.
La apertura de importaciones también generó una mayor variedad de marcas, sobre todo en el rubro de los pequeños electrodomésticos. En cambio, en los electrodomésticos de gran tamaño —como cocinas, lavarropas o aires acondicionados— siguen predominando las marcas tradicionales, en parte por la importancia del servicio de posventa y la disponibilidad de repuestos.
En paralelo, el mercado mira con atención lo que ocurre con los teléfonos celulares. Desde los próximos días, el arancel de importación bajará al 0%, lo que en teoría debería impactar en los precios. Sin embargo, los comerciantes advierten que el efecto no será inmediato, ya que gran parte del stock actual fue adquirido con el arancel anterior, y resta definir cómo se absorberá ese costo.
A esto se suma un contexto internacional complejo, con escasez de componentes electrónicos —como placas y memorias— vinculada a la demanda global y al avance de nuevas tecnologías. Esa situación podría neutralizar, al menos en el corto plazo, la baja esperada en los valores de los celulares.